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Dado que escribo desde las Islas Canarias, donde el clima es bastante benévolo la mayor parte del año, me ha llamado la atención este artículo publicado en un diario canadiense, donde el Dr. Greg Wells habla de los estudios que fundamentan el título de esta entrada del blog, sobre lo bien que nos viene entrenar o movernos en el exterior.

A continuación encontrarás una traducción aproximada del artículo del que te hablo:

“Ahora que el tiempo es más benévolo, espero que encuentres más fácil salir a la calle para estar más activo. El aumento de movimiento beneficia a tus músculos, sangre, corazón y pulmones (prácticamente a todo tu organismo). Por mi parte encuentro ejercitarme en el exterior mucho mejor que ir al gimnasio. Suelo ir al gimnasio y me gusta, pero me encanta correr en el exterior. Piensa sobre lo que supondría correr en una cinta durante una hora comparado con salir y correr por senderos durante una hora. En lugar de mirar a una pared o una televisión, podrías disfrutar de vistas como estas:

paisaje

Lo maravilloso es que simplemente mirar fotos de naturaleza puede bajar tu presión sanguínea, los niveles de estrés y la fatiga mental. Así de poderosa puede llegar a ser la naturaleza. Por lo que si estás leyendo esto en la oficina cambia tu fondo de pantalla a una imagen más agreste, preferiblemente una que incluya agua, ya que las investigaciones indican que las imágenes donde aparezca agua tienen más capacidad restauradora que aquellas sin el líquido elemento.

Pero si puedes salir al exterior, hazlo sin dudarlo. A continuación encontrarás más razones sobre porqué esto debería ser parte de tu salud y de una vida con más rendimiento y energía.

Ejercitarse en el medio natural conlleva beneficios que van más allá de los que puedes obtener entrenando en interiores. Las investigaciones han mostrado mejoras en el bienestar mental, autoestima, e incluso en tratamiento de estados depresivos. También se ha podido comprobar que la exposición a plantas disminuye los niveles de la hormona del estrés: el cortisol, baja la frecuencia cardiaca y también la presión sanguínea.

Estos estudios son interesantes porque muchas veces pensamos en el ejercicio como algo bueno sólo para nuestro cuerpo. Resulta que el ejercicio puede ser igual de bueno para nuestro cerebro y nuestras mentes, y salir y ejercitarnos en el medio natural puede amplificar esos beneficios.

Uno de los desafíos que también encaramos cuando decidimos llevar una vida activa es manternernos motivados respecto al ejercicio. Aproximadamente la mitad de la gente que se apunta a un gimnasio no permanece más allá del primer año. En cambio, la gente que se ejercita en exterior muestra una mayor adherencia a sus programas de entrenamiento que aquellos que se ejercitan bajo techo, según un estudio de 2004. (no encontré la referencia de ese estudio, pero sí este otro que lo corrobora, hecho en una población de mujeres postmenopáusicas). Así que si tienes problemas siendo constante considera probar a entrenar en exteriores.

Otro beneficio sorprendente de entrenar en el exterior y en la naturaleza es que la exposición a plantas y árboles puede mejorar nuestro sistema inmune. Los científicos creen que las sustancias químicas que las plantas emiten al aire para protegerse de los hongos, bacterias e insectos, denominadas fitoncidas, también pueden beneficiar a los humanos. (este aspecto habría que puntualizarlo, encontré un estudio que demuestra esto en células in vitro, aunque existe gente que defiende igualmente su actividad en humanos “de verdad”). En un estudio de 2007, gente que tomó paseos de dos horas por un bosque, mostró un incremento de un 50% en los niveles de sus linfocitos (células esenciales en nuestro sistema inmunitario).bosque

También parece que si prefieres caminar o realizar una actividad moderada antes que correr, también estás de suerte. Caminar en la naturaleza mejora la sensación de vitalidad, autoestima, energía y placer, y disminuye los niveles de frustración, preocupación, confusión, depresión, tensión o cansancio, en mayor medida que cualquier otra actividad moderada realizada bajo techo según las últimas evidencias. Correr en exteriores sin embargo, parece no tener mayor impacto en las emociones o el humor que correr en un entorno más cerrado, quizá porque correr y otras actividades más intensas provocan liberación de endorfinas, que pueden hacernos sentir euforia y excitación independientemente del ambiente.

Así que si simplemente quieres sentirte mejor, sal ahí afuera: prueba la jardinería, acercarte a la playa o a un lago en el fin de semana, o date un paseo en bicicleta, y no te preocupes por si caminas o corres más o menos”.

Afortunadamente, (y me baso exclusivamente en observaciones mías), cada vez más la gente se anima a hacer actividad con el cielo como techo. Si todavía no te has animado, puedes probar como dice el dr. Wells a hacer cualquier cosa, empezando por un paseo; y si quieres probar lo que es entrenar más organizadamente con un grupo de gente, también puedes ponerte en contacto con nosotros para probar sin compromiso ;)

La fuente original la puedes encontrar aquí.